lunes, 6 de noviembre de 2017

La Evaluación: elemento fundamental de la Enseñanza

Durante mis años de ejercicio profesional como docente son muchas las satisfacciones vividas que me hacen sentir cada vez mas comprometido con el sagrado deber de enseñar. Siento realizada mi vacación cuando veo de  qué son capaces de hacer mis estudiantes en la construcción de su conocimiento, como consecuencia de mi humilde dedicación y empeño al enseñar.
Siempre ha sido un orgullo para mí hablar de mi experiencia docente hasta que se plantea el tema de la evaluación. Pensaba en esta como una actividad extraordinaria para un momento y una finalidad determinada: al final la unidad para ver si los objetivos se cumplieron y al final del curso para ver si el estudiante aprueba o reprueba. Sin embargo, inconscientemente la practicaba como una técnica y una actividad común durante el proceso, pero no amparado en el concepto que implica propiamente una evaluación formadora. 
Dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje se conjugan varios elementos que no pueden estar distanciados el uno del otro, por la correlación que guardan entre sí. Uno de esos elementos es la evaluación vista como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de los estudiantes.
Como docente, he presentado ciertas dificultades en situaciones que, lejos de obviarlas debo enfrentarlas por ser parte de mi quehacer y porque me impedirían realizar mi labor con eficiencia y eficacia. Tal es el caso de la evaluación basada en el producto, paradigma que he tratado de romper para centrarme en una evaluación basada en el proceso, con la finalidad de introducir cambios que promuevan el aprendizaje en mis estudiantes.
Desde el punto de vista del constructivismo como del conductismo, este importante elemento delproceso formativo trae consigo una serie de inconvenientes, tanto al profesor que la diseña y la aplica, como al estudiante que es el destinatario final.
En primer lugar, no deja de ser un motivo de preocupación para el profesor diseñar con justicia una evaluación que se adapte a los requerimientos y a las necesidades del sujeto a evaluar. En mi caso particular, se me dificulta mucho la evaluación al momento de diseñarla, pensando cuán relacionada pueda estar de lo planteado en la programación y de lo que los estudiantes pudieran necesitar para un aprendizaje significativo.
Un proceso continuo y constante es lo que le da valor a la evaluación de los aprendizajes y verla como un momento, parecería insignificante, pues dejaría de un lado el propósito que se persigue con ella, ya que ha de ser de forma continua y no temporal. Necesariamente debo sincronizar mi práctica para evaluar como un proceso que genere un cambio de actitud en mis estudiantes, cambio este que les lleve a tomar conciencia de tu su propio aprendizaje.
Son diversos los factores a considerar para que la evaluación cumpla con su función pedagógica, la que no puede estar distante de la planeación. Primero ha de tomarse en cuenta que esta debe ser incluida dentro de la planeación misma y ha de ser programada como cualquier otra actividad del proceso. Ha de tomarse en cuenta en tres momentos importantes: al inicio, durante y al final. Al inicio, permite adaptar el diseño del proceso al alumno partiendo de la experiencia previa que tenga el estudiante; durante el proceso para conocer al alumno con sus facilidades y dificultades, y al final para tomar decisiones sobre nuevas acciones a emprender y transformar para mejorar…”
El suplemento Andalucía Educativa especifica, además, cuáles son los elementos objeto de evaluación , que hay que en cuenta a la hora de diseñarla: “Tanto la distribución de los espacios en que se desarrollan las situaciones de aprendizaje, como el ambiente escolar, las relaciones entre alumnos, las relaciones entre profesorado y alumnado, las distintas agrupaciones de los alumnos , los recursos
utilizados y el propio diseño de las mismas secuencias son y forman parte de la práctica habitual de los docentes, y esto también es objeto de evaluación. (Pag. 6)
Inmaculada Bordas y Flora Cabrera dicen que: “… las prácticas evaluativas han cambiado en un intento de adaptarse a las demandas educativas y sociales… es un proceso en el que deben consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista… implica un cambio de actitud”  (Bordas, Inmaculada y Cabrera, Flora. Pag.3 ).
Estoy convencido de que la evaluación no es un acción final, sino un acto que crea relaciones interactivas, donde el estudiante, al momento de aprender “… efectúa reiterados procesos valorativos de enjuiciamiento y de crítica que le sirven de base para tomar las decisiones que le orienten en su desarrollo educativoInmaculada Bordas y Flora Cabrera Pág. 5).
Mantengo clara la idea de que una evaluación ha de ser constante y motivadora que lleve al estudiante a tomar conciencia de su rol, responsabilizarse de su propio sistema de aprendizaje y ser más independiente.
Francisco Javier Córdoba, citando a Frida Díaz Barriga y a Gerardo Hernández Rojas, dice que la evaluación de los aprendizajes debería “… poner al descubierto lo más posible todo lo que los alumnos dicen y hacen al construir significados valiosos a partir de los contenidos curriculares” ( Pág. 5)
Como reitera Córdoba Gómez que : “ La evaluación es la acción permanente por medio de la cual se busca apreciar , estimar y emitir juicios sobre los procesos de desarrollo del alumno, buscando determinar qué avances ha alcanzado en relación con los logros propuestos , qué conocimientos ha adquirido(…) qué habilidades y destrezas ha desarrollado y qué actitudes y valores ha asumido…” (Pág. 6).
En ese sentido veo la evaluación como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de mis estudiantes. Esto me obliga a conocerlos a cada uno en particular para tener de ellos un juicio de valor, consecuente y apegado a criterios definidos para saber cuándo los evalúo, cómo, por qué y para qué lo hago.
Para tener un mayor dominio de mis prácticas docentes me propongo seguir aprendiendo para evaluar con sumo cuidado y plena conciencia de que mi función es importante, pero que no se manifiesta si trabajo pensando en mí, sino en lo que los estudiantes son capaces de aprender a través de mis críticas constructivas. Por lo tanto, debo estar presto a ser evaluado en cualquier momento.
Para eso se me hace mas que necesario revisar constantemente mi metodología, mis actividades y mis recursos utilizados, sobre todo aquellos que me tracen pautas de cómo llevar mas y mejores informaciones a mis estudiantes, de tal manera que ellos puedan tomar decisiones por sí mismos que vayan más allá del aula, los haga crecer y sepan actuar en diferentes situaciones en el marco de su desarrollo personal y social.

Bibliografía
(Bordas, Inmaculada y Cabrera, Flora. Estrategia de de Evaluación de los Aprendizajes Centrados en el Proceso.Revista Española de Pedagogía. 2001, Barcelona. Año LIX).
Córdoba Gómez, Francisco Javier. Evaluación de los Estudiantes: una discusión abierta. Revista Latinoamericana de Educación.
Suplemento Andalucía Educativa. No 1, diciembre de 1996. La Evaluación Educativa.

( Publicado en  mapaomar blogspot.com el  3 de marzo del 2011)

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