lunes, 6 de noviembre de 2017

Para que la Evaluación se Cumpla

(Mi comentario)
Guillermo Marte
Un proceso continuo y constante es lo que le da valor a la evaluación de los aprendizajes. Ver esta como un momento parecería insignificante,pues dejaría de un lado los resultados que se persiguen con ella. Ha de ser de forma continua y no circunstancial. “ Las situaciones de aprendizaje se planifican intencionalmente y se realizan de acuerdo don un diseño…
De la interacción de los actores del proceso: profesores y estudiantes que tienen roles específicos que desempeñar, depende la planificación que se desarrollará con sus propias estrategias y actividades. “La evaluación es un proceso en el que debe consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista” .
La evaluación hay que enmarcarla dentro del concepto de “evaluación formativa” que se caracteriza por orientar al proceso educativo e indicar a los agentes que participan en él dónde se encuentran, respecto a los objetivos generales establecidos.
Son diversos los factores a considerar para que la evaluación cumpla con su función pedagógica, la que no puede estar distante de la planeación. Primero ha de tomarse en cuenta que esta debe ser incluida dentro de la planeación misma y ha de ser programada como cualquier otra actividad del proceso. Ha de tomarse en cuenta en tres momentos importantes: al inicio, durante y al final. Al inicio, permite adaptar el diseño del proceso al alumno partiendo de la experiencia previa que tenga el estudiante; durante el proceso para conocer al alumno con sus facilidades y dificultades, y al final para…” tomar decisiones sobre nuevas acciones a emprender y transformar para mejorar…”
Otros de los aspectos importantes a tomar en cuenta para que la evaluación cumpla su función pedagógica son las preguntas que le sirven de base , especialmente el paraqué que constituye la finalidad de la evaluación.
…la evaluación de los aprendizajes amerita conocer tanto el proceso como el producto del aprendizaje y , al estar fundamentada en estrategias integradas que parten del proceso curricular del centro, el currículo y los aprendizajes que se desean alcanzar, vemos que se pasa de la planificación a la realidad del aula. Decimos entonces que ha llegado el momento de interactuar con el alumnado a través de unas estrategias metodológicas que les permitirán aprender significativamente unos contenidos que serán evaluados. Es allí donde cobra valor la planificación de la evaluación y las estrategias de evaluación para determinar: qué, cómo, cuándo, dónde, quién, por qué y para qué se ha de evaluar… dice Gabina Zambrano - ( La Evaluación Formativa en la Enseñanza del Aprendizaje Pag. 70) .

La evaluación, por lo tanto, forma parte importante de todo el engranaje del proceso cuando facilita “ … tomar una muestra de los contenidos y procesos en un momento sistemáticamente planificado de la enseñanza-aprendizaje. Todo ello, para inferir el conocimiento, la comprensión, las destrezas, las habilidades, las actitudes y los valores … ” que el alumno ha alcanzado.
La evaluación formativa tiene como principal misión informarse continua y adecuadamente de todo lo que ocurre a lo largo del proceso, para, en su caso, tomar las decisiones pertinentes que pueden suponer: replantear las condiciones, reformular los objetivos, reconsiderar el contexto educativo en todas sus variables, revisar las estrategias educativas y revisar el sistema de la evaluación misma.

“La toma de decisiones basada en las informaciones suministradas por la evaluación, afecta a todo el proceso de planificación y, en consecuencia, a su posterior desarrollo en la realidad del contexto educativo”. 
  
Sólo cuando aseguramos el aprendizaje podremos asegurar la evaluación, la buena evaluación que forma, convertida ella misma en medio de aprendizaje y en expresión de saberes. Dice Alvarez Méndez ( citado por Gabina Zambrano pág.84).
Esta es la evaluación que se desea, orientada a determinar cómo avanza, crece y se desarrolla el estudiante en su formación individual, teniendo como punto de partida sus necesidades y la consecución de su propio aprendizaje.
( Publicado en  mapaomar blogspot.com el  27 de febrero del 2011)

Retos Evaluación Constructivista

Después de varios años de practicar una evaluación basada en el producto, me resulta sumamente interesante enfocarme en una evaluación centrada en el proceso, con la intención de introducir cambios notables que promuevan el aprendizaje acordes a las demandas educativas del momento.
Esto implica para mí romper con los paradigmas clásicos de evaluar para reportar una nota o saber si el estudiante aprueba o reprueba una asignatura. Más que eso sería sincronizar mi práctica para evaluar como un proceso que genere un cambio de actitud en mis estudiantes, cambio este que les lleve a tomar conciencia de tu su propio aprendizaje.
“La evaluación implica un cambio de actitud…” es lo que promueven las autoras Inmaculada Bordas y Flor Cabrera cuando dicen que “… las prácticas evaluativas han cambiado en un intento de adaptarse a las demandas educativas y sociales…” Esto ha provocado en mí una revisión de mi práctica evaluativa conductista e introducir mejoras que me aproximen a la evaluación constructivista, basada en el seguimiento al estudiante.
Actualmente lo que representa un obstáculo en mi manera de evaluar es romper con lo tradicional: evaluar para medir, que es lo que hago en la asignatura que imparto.
La evaluación es un proceso en el que debe consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista…” dicen las autoras. En ese sentido, sigue siendo una problemática el tener que desarrollar un programa el cual no he elaborado, mucho menos consensuado con mis estudiantes, excepto en las actividades que implemento. El tiempo departamental establecido para desarrollar dicho programa no es suficiente ni congruente, en relación al contenido, lo que, junto a la cantidad de estudiantes en el aula, dificulta el seguimiento a cada uno en particular.
Por eso, pienso mucho en lo que voy a enseñar y, desde el punto de vista constructivista, me aparto de lo que mis estudiantes deben aprender como parte de su crecimiento formativo.
Me propongo seguir evaluando los procesos, las actividades, mis contenidos siempre y en todo momento, no al finalizar la sesión o tema ni en una fecha determinada.
Para ello, además de mis actividades comunes (análisis y creación de textos, argumentaciones, reportes de lectura y asignaciones grupales) implementaré conjuntamente con los estudiantes el uso del portafolio, el diario reflexivo y el mapa conceptual, así como un mayor seguimiento a la auto y coevaluación realizadas por los propios estudiantes, de tal manera que ellos mismos puedan profundizar, tomar acción y construir en base a su propio aprendizaje y su “aplicación para su desarrollo.”
 ( Publicado en  mapaomar blogspot.com el  20 de febrero del 2011)

La Evaluación: elemento fundamental de la Enseñanza

Durante mis años de ejercicio profesional como docente son muchas las satisfacciones vividas que me hacen sentir cada vez mas comprometido con el sagrado deber de enseñar. Siento realizada mi vacación cuando veo de  qué son capaces de hacer mis estudiantes en la construcción de su conocimiento, como consecuencia de mi humilde dedicación y empeño al enseñar.
Siempre ha sido un orgullo para mí hablar de mi experiencia docente hasta que se plantea el tema de la evaluación. Pensaba en esta como una actividad extraordinaria para un momento y una finalidad determinada: al final la unidad para ver si los objetivos se cumplieron y al final del curso para ver si el estudiante aprueba o reprueba. Sin embargo, inconscientemente la practicaba como una técnica y una actividad común durante el proceso, pero no amparado en el concepto que implica propiamente una evaluación formadora. 
Dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje se conjugan varios elementos que no pueden estar distanciados el uno del otro, por la correlación que guardan entre sí. Uno de esos elementos es la evaluación vista como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de los estudiantes.
Como docente, he presentado ciertas dificultades en situaciones que, lejos de obviarlas debo enfrentarlas por ser parte de mi quehacer y porque me impedirían realizar mi labor con eficiencia y eficacia. Tal es el caso de la evaluación basada en el producto, paradigma que he tratado de romper para centrarme en una evaluación basada en el proceso, con la finalidad de introducir cambios que promuevan el aprendizaje en mis estudiantes.
Desde el punto de vista del constructivismo como del conductismo, este importante elemento delproceso formativo trae consigo una serie de inconvenientes, tanto al profesor que la diseña y la aplica, como al estudiante que es el destinatario final.
En primer lugar, no deja de ser un motivo de preocupación para el profesor diseñar con justicia una evaluación que se adapte a los requerimientos y a las necesidades del sujeto a evaluar. En mi caso particular, se me dificulta mucho la evaluación al momento de diseñarla, pensando cuán relacionada pueda estar de lo planteado en la programación y de lo que los estudiantes pudieran necesitar para un aprendizaje significativo.
Un proceso continuo y constante es lo que le da valor a la evaluación de los aprendizajes y verla como un momento, parecería insignificante, pues dejaría de un lado el propósito que se persigue con ella, ya que ha de ser de forma continua y no temporal. Necesariamente debo sincronizar mi práctica para evaluar como un proceso que genere un cambio de actitud en mis estudiantes, cambio este que les lleve a tomar conciencia de tu su propio aprendizaje.
Son diversos los factores a considerar para que la evaluación cumpla con su función pedagógica, la que no puede estar distante de la planeación. Primero ha de tomarse en cuenta que esta debe ser incluida dentro de la planeación misma y ha de ser programada como cualquier otra actividad del proceso. Ha de tomarse en cuenta en tres momentos importantes: al inicio, durante y al final. Al inicio, permite adaptar el diseño del proceso al alumno partiendo de la experiencia previa que tenga el estudiante; durante el proceso para conocer al alumno con sus facilidades y dificultades, y al final para tomar decisiones sobre nuevas acciones a emprender y transformar para mejorar…”
El suplemento Andalucía Educativa especifica, además, cuáles son los elementos objeto de evaluación , que hay que en cuenta a la hora de diseñarla: “Tanto la distribución de los espacios en que se desarrollan las situaciones de aprendizaje, como el ambiente escolar, las relaciones entre alumnos, las relaciones entre profesorado y alumnado, las distintas agrupaciones de los alumnos , los recursos
utilizados y el propio diseño de las mismas secuencias son y forman parte de la práctica habitual de los docentes, y esto también es objeto de evaluación. (Pag. 6)
Inmaculada Bordas y Flora Cabrera dicen que: “… las prácticas evaluativas han cambiado en un intento de adaptarse a las demandas educativas y sociales… es un proceso en el que deben consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista… implica un cambio de actitud”  (Bordas, Inmaculada y Cabrera, Flora. Pag.3 ).
Estoy convencido de que la evaluación no es un acción final, sino un acto que crea relaciones interactivas, donde el estudiante, al momento de aprender “… efectúa reiterados procesos valorativos de enjuiciamiento y de crítica que le sirven de base para tomar las decisiones que le orienten en su desarrollo educativoInmaculada Bordas y Flora Cabrera Pág. 5).
Mantengo clara la idea de que una evaluación ha de ser constante y motivadora que lleve al estudiante a tomar conciencia de su rol, responsabilizarse de su propio sistema de aprendizaje y ser más independiente.
Francisco Javier Córdoba, citando a Frida Díaz Barriga y a Gerardo Hernández Rojas, dice que la evaluación de los aprendizajes debería “… poner al descubierto lo más posible todo lo que los alumnos dicen y hacen al construir significados valiosos a partir de los contenidos curriculares” ( Pág. 5)
Como reitera Córdoba Gómez que : “ La evaluación es la acción permanente por medio de la cual se busca apreciar , estimar y emitir juicios sobre los procesos de desarrollo del alumno, buscando determinar qué avances ha alcanzado en relación con los logros propuestos , qué conocimientos ha adquirido(…) qué habilidades y destrezas ha desarrollado y qué actitudes y valores ha asumido…” (Pág. 6).
En ese sentido veo la evaluación como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de mis estudiantes. Esto me obliga a conocerlos a cada uno en particular para tener de ellos un juicio de valor, consecuente y apegado a criterios definidos para saber cuándo los evalúo, cómo, por qué y para qué lo hago.
Para tener un mayor dominio de mis prácticas docentes me propongo seguir aprendiendo para evaluar con sumo cuidado y plena conciencia de que mi función es importante, pero que no se manifiesta si trabajo pensando en mí, sino en lo que los estudiantes son capaces de aprender a través de mis críticas constructivas. Por lo tanto, debo estar presto a ser evaluado en cualquier momento.
Para eso se me hace mas que necesario revisar constantemente mi metodología, mis actividades y mis recursos utilizados, sobre todo aquellos que me tracen pautas de cómo llevar mas y mejores informaciones a mis estudiantes, de tal manera que ellos puedan tomar decisiones por sí mismos que vayan más allá del aula, los haga crecer y sepan actuar en diferentes situaciones en el marco de su desarrollo personal y social.

Bibliografía
(Bordas, Inmaculada y Cabrera, Flora. Estrategia de de Evaluación de los Aprendizajes Centrados en el Proceso.Revista Española de Pedagogía. 2001, Barcelona. Año LIX).
Córdoba Gómez, Francisco Javier. Evaluación de los Estudiantes: una discusión abierta. Revista Latinoamericana de Educación.
Suplemento Andalucía Educativa. No 1, diciembre de 1996. La Evaluación Educativa.

( Publicado en  mapaomar blogspot.com el  3 de marzo del 2011)

domingo, 6 de febrero de 2011

EVALUACION DEL APRENDIZAJE


Después de leer el texto “ Análisis de la Enseñanza y la Evaluación del Aprendizaje según los Modelos Pedagógicos” de Rafael Flores Ochoa, donde el autor marca detalladamente las corrientes pedagógicas , puedo definir con mayor precisión que el enfoque pedagógico predominante en mis prácticas es una combinación Conductista /Cognitivismo.

En un primer momento me definía como social/constructivista, pero vistas las corrientes y su aplicación que de ellas expresa Flores Ochoa plantea que “ (…) cada modelo pedagógico tiene sus ventajas, aunque ninguno es aplicable por completo. Son alternativas que el profesor puede seleccionar según su conveniencia…” TRADICIONAL, ROMANTICO, CONDUCTIVISTA COGNITIVO Y SOCIAL/COGNITIVO son las corrientes que él más destaca.

En ese mismo sentido pienso, que va dirigida mi práctica evaluativa, pues soy de los que creen en el refuerzo de lo aprendido. De igual manera siento realizada mi vocación docente cuando logro ver de lo que son capaces de hacer mis estudiantes en la construcción de su conocimiento a través de mi conducción y de las actividades contenidas en mi programación.

La evaluación se me dificulta al momento de diseñarla, pensando cuán relacionada pudiera estar de lo planteado y de lo que los estudiantes pueden realizar. Es posible que dicha evaluación no refleje lo aprendido por el estudiante, ya sea por algún aspecto mal estructurado o porque los objetivos no están claros.

Otro elemento que me aleja de la evaluación es la poca apertura que tienen los programas departamentales preestablecidos a los cuales me debo someter. Pero eso no me impide programar actividades que me lleven a conocer cada vez más a mis estudiantes, de tal manera que los pueda conducir para que ellos mismos se autoevalúen, determinando su propio método con conciencia y responsabilidad y vean la evaluación como una oportunidad para crecer en el aprendizaje.

viernes, 4 de febrero de 2011

Relexión sobre mi forma de Evaluar

En mi vida docente siempre ha sido una preocupación para mí el aspecto evaluación por una diversidad de factores que implican una reflexión constante y profunda.

Soy de los que creen en la evaluación como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de mis estudiantes. Esto me obliga a conocerlos a cada uno en particular para tener de ellos un juicio de valor, consecuente y apegado a criterios definidos para saber cuándo los evalúo, cómo, por qué y para qué lo hago.

Además de evaluar a mis estudiantes, pienso mucho en mis prácticas para tratar de mejorarlas con nuevas actividades que coadyuven al aprendizaje y así conocer las destrezas y habilidades que ellos van desarrollando durante el proceso.

En cada sesión de clase, al final de cada tema y en cada participación veo una oportunidad para evaluar a mis estudiantes con seguimiento de sus actividades, programadas o no, y diversos instrumentos, ya sea a través de asignaciones personales y grupales, exámenes, tareas, ejercicios, entre otras actividades.

La evaluación me exige una dedicación pues no deja de ser una preocupación el diseño y la programación de las actividades, sobre todo las disposiciones departamentales con un formato preestablecido que hacen que se pierda un poco el criterio personal de la evaluación. La cantidad de estudiantes por aula es otro factor a considerar como una problemática para llevar a cabo una evaluación personal, como debería ser.

Además de todo lo antes mencionado mantengo clara la idea de que una evaluación ha de ser constante y motivadora que lleven al estudiante a tomar conciencia de su rol, responsabilizarse de su propio sistema de aprendizaje y ser más independiente.

jueves, 3 de febrero de 2011

A manera de introducción

He creado este blog para mantener un contacto directo con mis estudiantes, compartir experiencia con mis compañeros de la Maestría de Tecnología Educativa y motivado por la Profesora Sandra Hernández, de la materia Evaluación de los Aprendizajes Utilizando la Tecnología Educativa. A todos ellos los saludos de manera cordial y los invito a leer estas páginas y a colaborar conmigo para que juntos reflexionemos sobre Educación.